Jane Goodall no solo fue una gran primatóloga, sino que una de las ambientalistas más influyentes gracias a sus descubrimientos y su manera de difundirlos. Al anunciar su fallecimiento por causas naturales a los 91 años, el Instituto Jane Goodall afirmó “Los descubrimientos como etóloga de la doctora Goodall revolucionaron la ciencia y fue una incansable defensora de la protección y restauración de nuestro mundo natural”.
Janel nació al sur de Inglaterra y desde muy pequeña mostró una vena curiosa que la llevó al mundo de la investigación. Desde esa época soñaba con ir a África, algo que logró a sus 23 años tras ahorrar todo lo que pudo.
En Kenia trabajó para Louis Leakey, a pesar de su falta de experiencia formal como científica se convenció de contratarla gracias a sus dotes de observación y su pasión por los animales. En 1960 la envió a Gombe (Tanzania) con la arriesgada misión de investigar por primera vez a los ejemplares salvajes de la especie que habitaban la zona. Los resultados de sus investigaciones de campo marcaron a la comunidad científica y fascinaron al mundo entero, a través de los documentales que protagonizó.
Uno de los cambios que impulsó fue ponerles nombres a los chimpancés que estudiaba, en lugar de número cómo se acostumbraba, razón por la que se burlaban de ella sus compañeros del doctorado. “No les di una personalidad, simplemente describí la que ya tenían”, explicó Goodall a la BBC.
Entre sus hallazgos más famosos se encuentra que los chimpancés usan herramientas, cazan para obtener carne y participan en comportamientos sociales complejos que antes se consideraban exclusivos de los seres humanos.
Recibió múltiples galardones a lo largo de su vida, incluyendo el de Dama del Imperio Británico y la Medalla de la Libertad.
