El pasado viernes 19 de septiembre la UNAM anunció que Julieta Fierro, física y divulgadora científica, había fallecido a los 77 años. Fue el adiós a una referente que consiguió contagiar su entusiasmo por el conocimiento del universo gracias a un lenguaje amable para todos los públicos.
Del circo a la ciencia
Ella misma contaba que su sueño de la infancia era ser cirquera y que solo se frutró porque sus padres no le regalaron un trapecio. Su afición por las matemáticas y la ciencia la llevó por otros caminos, especialmente cuando su hermana mayor le recomendó estudiar la licenciatura en Física en lugar de Matemáticas como planeaba originalmente “porque era más aplicable y podía dar clases”.
Egresó de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde se graduó en 1974 y realizó una maestría en astrofísica. Su especialización se centró en la materia interestelar y el sistema solar, un interés que nació en la Facultad cuando estudiaba la carrera de Física.
A partir de ese momento su trabajo en el ámbito científico y la divulgación de la Ciencia le valieron numerosos premios y reconocimientos entre los que se encuentran el de Divulgación de la Ciencia de la Academia de Ciencias del Tercer Mundo y el Nacional de Divulgación de la Ciencia de 1992, Premio Kalinga de la UNESCO en 1995, la Medalla de Oro Primo Rovis del Centro de Astrofísica Teórica de Trieste en 1996, el Premio Klumpke–Roberts de la Sociedad Astronómica del Pacífico en los Estados Unidos y el Premio de Periodismo Científico en 1998.
La Julieta divulgadora.
Ella contaba que su faceta en la divulgación fue para “tratar que mi hermano Miguel, quien tenía síndrome de down, entendiera todo, aunque luego me di cuenta que no iba a aprender”. A lo largo de su vida, llegó a publicar 41 libros en los que lleva a sus lectores por apasionantes viajes a través de los universos, las galaxias y las nebulosas para hablar de vida extraterrestre, las curiosidades del sonido o la luz y hasta de la posibilidad futura de ver asentamientos humanos en Marte. Era su lucha incansable por popularizar el conocimiento y llevar la astronomía a todo el mundo, desde adultos hasta a los niños.

